Pagina principal     RUTAS POR EL PARQUE NACIONAL PICOS DE EUROPA  

PASTORES DE LOS PICOS DE EUROPA

Estas personas y sus ancestrales, son las que crearon los senderos en las montañas, y

los que los conservan con el paso de sus ganados.

Son un ejemplo de vida ecologista, y de amor a la naturaleza, pues viven fusionados en ella.

Las nuevas tendencias ecologistas no han sabido apreciar su labor, ni desde el punto de vista cultural, pues representan una forma de vida única en el mundo, ni ecológico, que conservan la tierra y el paisaje en un estado de salud optimo.

Esta página la hago consciente de que los pastores que aparecen son los últimos que quedan, siento pena, pues son personas que aman la tierra, les gusta verla bien, disfrutan con su ganado, pero la era del lobo en España los impide seguir una tradición milenaria.

Los pastores de los Picos de Europa, recibieron un premio Príncipe de Asturias por la conservación del paisaje

Son los últimos de una cultura única en el mundo que todavía tenemos la oportunidad de ver en vivo, esto en el futuro se estudiará en los colegios. Es una pena que los ecologistas no sepan apreciar este patrimonio, y los gobernantes no tengan un criterio claro de la importancia que tiene.

Estos pastores, debían ser el ídolo a seguir ecológicamente hablando, por su forma de vida de integración en la naturaleza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lugares donde pasan el verano José Antonio, Toño y Rufino

 

 

 

 

 

 

PARQUE NACIONAL PICOS DE EUROPA

UNAS CUANTAS COSAS QUE DEBERÍAS SABER SOBRE PASTORES DE LOS PICOS DE EUROPA Y NUNCA TE CONTARON

 

 1. AUNQUE EN LOS PICOS DE EUROPA PUEDAN DISTINGUIRSE CASI TANTOS MODELOS DE PASTOREO COMO CONCEJOS O PARROQUIAS A GRANDES RASGOS PODEMOS CONSIDERAR DOS SISTEMAS DE PASTOREO DIFERENTES: el que se da en la vertiente sur, o de la meseta castellana leonesa, que es uno de los extremos históricos de la GANADERÍA TRASHUMANTE de las ovejas merinas, custodiadas por mastines, que desde Extremadura, finalizado el invierno, venían a aprovechar los pastos de verano; y el de la vertiente norte, que mira al mar y que es la zona de GANADERÍA ESTANTE de unas comunidades locales de pastores de ovino, caprino y, en menor medida vacuno, que se especializaron hace varios siglos en el aprovechamiento de los pastos para la elaboración de quesos, que se mueven entre el valle y los puertos: los veranos en los pastos altos (la “estada”, entre 1000 y 2000 metros de altura) y los inviernos en los pastos bajos o invernales (entre 600 y 100 metros de altura). La ganadería del sur se movía por la latitud; la ganadería del norte se movía por la altitud.

 

 2. AMBAS ZONAS, AL NORTE Y EL SUR, ESTÁN SEPARADAS POR LOS TRES MACIZOS DE LOS PICOS Y ESPECIALMENTE POR LA LÍNEA DE CUMBRES Y DESFILADEROS que

actuaron como una frontera natural que dificultaba el paso del lobo ibérico desde la

meseta castellana a la marina cantábrica. Por eso, las majadas más adentradas y toda la zona asturiana constituyeron un territorio de difícil acceso para los lobos de la meseta.

Estas singulares circunstancias determinadas por la naturaleza y la geografía —por

una parte, el efecto barrera y, por otra, la posibilidad de disponer de pasto todo el año variando la altitud— permitieron que desde hace varios miles de años fuera

conformándose en los actuales concejos de Peñamellera Alta y Baja, Cabrales, Onís, Cangas de Onís y Amieva una comunidad local de pastores estantes de ovino y caprino, unos métodos, unas instituciones locales de gobernanza vecinal, unas formas de pastoreo y gestión de los comunales, unos paisajes y unas especialidades agroalimentarias, vinculadas a la elaboración de queso.

 

3. EL PASTOREO ESTANTE DE LOS PICOS DE EUROPA CONSTITUYE UNA ORIGINAL Y ANTIQUÍSIMA CULTURA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN —sin duda, una de las más

antiguas e importantes de Europa— de la que depende la conservación del paisaje y el sistema agroecológico de la vertiente marítima de los Picos. Esta cultura, vital para la conservación, agoniza y se extingue en silencio ante la desinformación de la

ciudadanía, la irresponsabilidad del parque nacional que no consideró nunca la

importancia del pastoreo como la piedra angular del ecosistema, la desconsideración de las Administraciones públicas (en especial las vinculadas a la conservación de la naturaleza), los cambios y novedades que introdujo la economía industrial y el triunfo de la propaganda conservacionista sesgada que está empeñada en que sea el lobo el que ocupe el lugar de las ovejas, las cabras y los pastores. Primero, la tecnocracia forestal franquista erradicó las cabras y ovejas de las cuestas e invernales de los Picos de Europa para plantar pinos y después, una equivocada política de conservación, desatenta a las lógicas de la ecología cultural y la historia de esta tierra, alentó la recolonización de lobo para que tomase posesión de los “cabrales” y terminar así con el pastoreo estante.

 

4. A PARTIR DE LOS AÑOS 80 DEL PASADO SIGLO XX EL LOBO ENTRÓ EN EXPANSIÓN

desde los últimos reductos en los que se había refugiado en el noroeste de España —Zamora, León, Palencia, Burgos, Orense, Lugo, occidente de Asturias,…— tras décadas de intensa persecución. Una opinión pública urbana que tiene idealizado al lobo, unas políticas de protección y una notable disminución de la población rural hicieron que el lobo empezase a prosperar materializando, desde 1986, dañinas incursiones en la vertiente marítima de los Picos de Europa.

 

5. A PARTIR DE LOS AÑOS 90 LOS LOBOS SE EXTENDIERON AL RESTO DE LA VERTIENTE ASTURIANA DE LOS PICOS. Tras una larga y estéril polémica entre los pastores y la Administración sobre galgos o podencos —que si lobos, que si perros— a los lobos se les permitió seguir haciendo su implacable trabajo y organizarse en manadas estables en la vertiente marítima de los Picos de Europa. Con el beneplácito de la

Administración del Parque Nacional —que nunca tuvo, en sus casi 100 años de historia, aprecio por los pastores— a los lobos, jaleados por los gestores del parque —se editó incluso un póster conmemorativo y laudatorio para darles la bienvenida— se les autorizó tácitamente para destruir, en unos pocos años, el complejo y ajustado sistema de pastoreo que había llevado milenios construir. Los lobos estuvieron 20 años alimentándose casi exclusivamente de ganado doméstico. Se calcula que mataron casi 3.000 ovejas y cabras en aquellos años. De lo que no hay información es de la cantidad de pastores que tiraron la toalla ante la imposibilidad de mantener sus rebaños de ovino y caprino en el monte. Y así fueron vendiendo y deshaciéndose de unos rebaños que estaban perfectamente adaptados a la montaña, a los ciclos anuales de circulación entre el puerto y los invernales y que llevaban siglos haciendo queso y paisaje. Ninguna organización ecologista, ninguna Administración Publica regional o nacional advirtió de la tragedia ecológica, humana, económica y cultural que se nos venía encima con la extinción del pastoreo y la colonización del lobo en la vertiente marítima de los Picos de Europa.

 

6. A PARTIR DEL AÑO 2000 LOS LOBOS, UNA VEZ QUE YA HABÍAN ACABADO CON LAS OVEJAS Y LAS CABRAS DE LOS PICOS DE EUROPA, HICIERON LO MISMO EN LAS SIERRAS PRELITORALES DEL CUERA Y EL SUEVE.

 Solo entonces, cuando ya masacraban los rebaños muy cerca de las playas de Llanes y Ribadedeva fue cuando saltaron todas las alarmas y la Administración quiso empezar a poner parches.

Demasiado tarde. Para entonces los lobos, a los que se les había permitido expandirse sin límites y criar a sus anchas, ya habían consumado la extinción de los milenarios rebaños de ovino y caprino quesero. La matorralización se disparó y el ecosistema, que hasta entonces había sido gestionado por la cultura de los pastores, entró definitivamente en deriva. Como si fuese un barco que se queda sin capitán y sin tripulación. Si alguien cree que los lobos van a gestionar la naturaleza en los Picos de Europa se equivoca. Los lobos no gestionan el territorio, simplemente lo acomodan a sus intereses de grandes depredadores y siguiendo su lógico, desarrollado e inteligente instinto van conquistando cada vez más territorios que convierten en nuevas áreas de cría y campeo. Si los animalistas y demás defensores de los lobos creen que se van a detener en algún momento, se equivocan otra vez. No lo harán nunca, pues esa es una de las claves de su extraordinaria naturaleza: conquistar nuevas tierras y adaptarse a ellas matando todas las presas que puedan para alimentarse.

 

7. PARA ACERTAR EN LA GESTIÓN DEL LOBO EN LA VERTIENTE MARÍTIMA LOS PICOS DE EUROPA HAY QUE CONOCER ANTES CÓMO FUNCIONABA EL ECOSISTEMA DE PASTOREO CON RECIELLA1. Antes de alentar la colonización del lobo en la vertiente marítima de los Picos los responsables de conservación de la naturaleza tendrían que haber conocido el funcionamiento del sistema local de pastoreo y valorado y respetado la importancia ecológica de este patrimonio cultural creado por la comunidad de pastores. Sin embargo, el Parque Nacional, tras casi 100 años ocupando este paisaje cultural, no ha promovido ni una sola investigación al respecto para conocer qué habían hecho los pastores que acreditaban más de 6000 años de gestión ininterrumpida en estas montañas, incluidos el lobo y la fauna silvestre. No les ha preguntado todavía cómo y por qué hacían las cosas. El sistema de pastoreo local está casi extinguido sin que lo llegasen siquiera a conocer. Vamos a explicarlo brevemente. La reciella, como hemos dicho, hace un ciclo anual entre el valle y las cumbres en busca de pastos.

Durante el final del otoño y el invierno los animales se acantonan en los invernales aprovechando los pastos bajos (entre 100 y 700 metros de altura sobre el nivel del mar). Mediada la primavera, ya paridas, las cabras y ovejas suben a las majadas

(situadas entre 900 y 1600 metros) con sus crías en donde están sometidas a ordeño para hacer queso aprovechando los pastos de altura. En ese tiempo, los animales siguen una rutina diaria muy precisa: se ordeñan a primera hora del día, las cabritas y corderas se extreman2 y quedan en las proximidades de la majada mientras las madres se van a pastar haciendo un recorrido amplio3 que finaliza en la majada de nuevo a última hora de la tarde para el segundo ordeño. Desde mediados de agosto, cuando se secan y dejan de dar leche, ya no se recogen por la noche en la majada y suben a pastar libres al relencu4 a los pastos más altos (entre 1400 y 2000 metros). Las madres y sus crías cogen peso, enseban, y permanecen aprovechando los pastos sin presencia diaria del pastor que alterna el tiempo con tareas abajo en el valle y rematando la maduración del queso en la cueva. Pues bien, todo este entramado ajustado y preciso de formas y fases de pastoreo solo es posible si los animales no son acosados por el lobo. La compleja orografía de los Picos, lo peligroso y fragoso de su suelo de roca caliza con miles de fisuras, simas y lapiaces, la dispersión de los rodales de pasto, la disgregación del rebaño que pasta en pequeños grupos familiares y la abundante y frecuente niebla hacen inviable la vigilancia permanente del pastor al lado del ganado.

Nunca en la historia de los Picos de Europa se pastoreó en la peña con mastines. No

existen vestigios etnográficos de chorcos y trampas para el lobo. Esto no es la meseta castellana donde las ovejas pastan agrupadas en un rebaño compacto custodiado por mastines. Aquí, debido a la fragosidad del terreno y dispersión de la vegetación, no es posible esa forma de pastoreo, por eso es inviable pastorear entre lobos. Los lobos son

1 Ganado menor (ovino y caprino)

 2 Separan de las madres.

 3 Los pastores no acompañan al ganado en su recorrido porque estaban en la cabaña haciendo el queso, pero el rebaño hacía un itinerario circular de varios kilómetros con una precisión extraordinaria, no en vano los rebaños de los grande linajes de pastor —Valle, Suero, Asprón, Remis,..— llevaban siglos en el puerto haciendo esos itinerarios y fijaban su espacio vital de generación en generación.

 

4 Sin presencia diaria del pastor y sin recogerse en la majada.

compatibles, y así todo dentro de unos límites, con el pastoreo en la vertiente castellana, pero no en la asturiana.

 

8. LOS PASTORES DE RECIELLA QUESERA SE VOLVIERON VAQUEROS DE NODRIZAS SUBVENCIONADAS. El refugio que le quedó a la economía ganadera local tras el triunfo del lobo y la imposibilidad de pastorear reciella —y no solo por los lobos sino porque además, si querían pastorear y hacer queso, tenían que hacerlo como si estuviesen en la edad media— fue la ganadería vacuna de carne primada por la PAC.

Los puertos se llenaron entonces de miles de vacas nodrizas subvencionadas. Sabemos que más de los dos tercios de la superficie de pastizales de los Picos en la vertiente asturiana solo es susceptible de aprovechamiento por cabras y ovejas y que no es bueno que el puerto sea tomado cada verano por un ejército de vacas en un mar de árgumas. Pero a los pastores elaboradores de queso no les quedó otra salida que convertirse en vaqueros.

 

9. LA ECOLOGÍA DEL PASTOREO ES FUNDAMENTAL PARA LA CONSERVACIÓN DEL PAISAJE Y LA BIODIVERSIDAD DEL PARQUE NACIONAL DE LOS PICOS DE EUROPA.

El hábitat más importante del parque en la vertiente asturiana son los pastizales subalpinos y en la vertiente leonesa y zonas intermedias los bosques caducifolios. Pero todo eso está por ordenar y priorizar. Los gestores administrativos y políticos del parque no saben nada —mejor dicho nunca han querido saber— de la importancia ecológica de las culturas de pastoreo de las comunidades locales. Los pastores y sus rebaños de reciella son imprescindibles para conservar la biodiversidad de los pastizales alpinos y subalpinos que conforman, junto con los relieves calizos, la esencia de los Picos de Europa como espacio digno de protección.

 

10. “CON LOBOS NO HAY PARAISO” ES UNA FORMA DE DENUNCIAR QUE NO QUEREMOS QUE LA GESTIÓN DE LA NATURALEZA EN PAISAJES CULTURALES COMO EL DE LOS PICOS DE EUROPA SIGA EN MANOS DE LOS LOBOS, NI DE UNA POLÍTICA DE CONSERVACIÓN AJENA AL PASTOREO. No queremos que el lobo se extinga, pero no queremos que sea él quien mande y gestione el territorio. No queremos que

desaparezca el parque nacional de los Picos de Europa, pero queremos denunciar una política de conservación de la naturaleza que lleva casi 100 años conspirando contra los pastores. Primero en sus orígenes intentando cercenar sus derechos, instituciones vecinales y propiedades comunales; después, en los años sesenta del siglo XX, durante el tardofranquismo, plantando pinos en los invernales de la reciella y legislando para que no subiera a los puertos y ahora, desde los años noventa, favoreciendo la expansión descontrolada del lobo hacia la vertiente marítima del parque para que criara entre las ovejas y las cabras y terminara con miles de años de pastoreo. No queremos un parque nacional modelo americano, queremos un parque nacional de estilo europeo, queremos reconducir el actual monocultivo ganadero de la vaca y queremos que se reconozca e incentive el papel y el trabajo de los pastores como gestores del agroecosistema. El parque nacional no se hizo en despachos y boletines sino con el trabajo de siglos y siglos de nuestros antepasados.

 En los Picos de Europa, a 17 de agosto de 2012.